
En el pueblo del Tejocotal, municipio de San Isidro de los saltos largos, un día apareció en medio del quiosco una pintura, nadie supo quien la dejo ahí, o quien era su autor, lo que si sabían es que era una pintura muy peculiar.
En ella se mostraba un hombre asesinado, algunos la interpretaron como la historia de un hombre que por avaricia había matado a aquel pobre hombre, otros en cambio pensaban que fue en defensa propia, no eran pocos los que decían que representaba una alegoría a la vergüenza, por ello el hombre en pie buscaba quitarse la vida.
De lo que si estuvieron todos de acuerdo fue que “Con Bueyes y novillos por testigos no esperas juicios solo verdugos”
Óleo sobre Tela 80x120cm
Óleo sobre Tela 80x120cm





